El trabajo, sobre todo el manual, ha gozado siempre de alta estima en la tradición cisterciense; y nos ofrece la participación en la obra divina de la creación y restauración y seguir de una manera concreta las huellas de Cristo

Este trabajo arduo y redentor procura la subsistencia a la comunidad y a los pobres, es signo de comunión con todos los que trabajan y contribuye a configurar nuestra propia fisonomía como un grupo laborioso, dinámico y creativo

Al mismo tiempo es ocasión de ascesis fecunda, y una ayuda al desarrollo y madurez personal, favorece la salud psíquica y contribuye en sumo grado a la cohesión de la comunidad.

Un espíritu serio y prudente acepta cualquier trabajo,

 y lejos de disiparse con él,

se sirve de él para recogerse más en sí mismo, ya tiene siempre presente no lo que materialmente hace

sino la intención por qué lo hace,

atendiendo al fin que lo perfecciona todo

Guillermo de Saint Thierry  

 

 

 

 

Nuestro trabajo manual consiste en:
 labores normales de una casa
 elaboración de productos lácteos, 
edición de tarjetas de mensaje
 atención de una modesta hospedería  tienda monástica,
taller de iconos, todo en pequeña escala