Como cada año desde comienzo de la Fundación de la Abadía, los hermanos Salesianos, vienen a su preparación espiritual en vísperas de su Ordenación Sacerdotal o de Diaconado. Esa vez recibimos a 7 de ellos con sus Formadores, P. Jesús y P. Salvador Delgadillo.
Cada día uno de ellos dirigió una Homilía en la Eucaristía, a continuación presentamos la de este día en la memoria litúrgica del Beato Marie Joseph Cassant.
UN PROFETA DE FUEGO
La liturgia nos presenta hoy una exaltación de Elías, el gran profeta arrebatado al cielo. Amigo de Dios, quien obró maravillas formidables que quedan en la memoria del Pueblo de Israel.
Su palabra como fuego quemaba, su vehemencia que se enfrentaba a los poderosos, su autoridad para cerrar los cielos, son signos claros de que el Señor estaba con él. A tal punto que se espera su retorno, para cumplir las amenazas y restaurar Israel.
Hoy nuestras vidas están llamadas a ser signos proféticos, hacen faltan Elías. En medio de nuestro mundo, donde podemos descubrir muchas idolatrías, la vida cristiana, cuanto más quienes hemos profesado los consejos evangélicos, no podemos conformarnos con un mundo sin Dios, y cada acción de nuestra vida está llamada a proclamarlo. Ciertamente que es un reto, pero es al mismo tiempo un proyecto que brota del corazón.
En el pasado Capítulo General de los Salesianos se nos invitaba a retomar el celo pastoral de San Juan Bosco; un ardor que desenmascara nuestras tibiezas y rutinas. Para ejemplificarlo, el Superior General Don pascual Chávez propuso un pasaje de los Padres del desierto: un novicio se acerca al maestro y le dice: he cumplido todas las normas, ¿Qué más me falta hacer?, el maestro le responde alzando la mano de las que salen llamas ardientes: ¿Por qué no te conviertes en fuego?
¿Cómo convertirnos en fuego? No se trata sólo de hacer obras prodigiosas como Elías, esas obrar no son causa, sino consecuencia de su unión con Dios que es el único y verdadero sentido por el que estamos aquí. “Bernardo, ¿a qué has venido? (Una frase que ustedes conocen bien, y que a todos nos enseña a recalentar el corazón con esa fuerza de Dios que nos llamó, es una invitación a purificar nuestros porqués y para qués). Elías no era el fuego, el fuego era Dios mismo habitando sus labios, su mente y su corazón.
Hoy la familia cistercienses celebra la memoria del beato Marie Joseph Cassant; un hombre del que ciertamente nos e predican las maravillas de Elías, un muchacho de salud endeble, de poca memoria que no pudiendo matricularse en el Seminario Menos de Toulouse, es acogido en la Abadía De Santa María del Desierto (Francia), para poder ser sacerdote bajo los cuidados de los hermanos cistercienses. UN joven con baja autoestima, tímido… ¿quién diría que pudiese ser fuego? Cuando entra, el maestro de novicios le promete: “Ten confianza, yo te ayudaré a amar a Jesús”.
Y así, como Eliseo instruido por Elías, el joven monje se deja moldear, con arduo y tesonero esfuerzo se dedica a hacer “todo ara Jesús, todo para María”. Irradia alegría, dice que el amor une más que los votos, no se impacienta ni con los plazos que se extienden ni con la propia limitación, pues ha encontrado el fuego donde caldear su espíritu: El corazón de Jesús: confianza a la que ha que agregar la perseverancia que nunca cesa de esperar y orar.
El hermano Marie Joseph logró su soñada meta: ser sacerdote, con un consigna clara: unión con su Señor, definitiva y progresiva y en cada Eucaristía unirse al Corazón de Cristo y en él, unirse a toda la Iglesia, uniéndose en todas la Eucaristías.
Muere ocho meses después de su Ordenación afectado por una terrible tuberculosis que sufre con heroicidad. ¡Fuego!, supo calentar su corazón en el Amor de Jesús.
Con cuántas limitaciones nos sabemos, con cuantos temores o rutinas hemos amasado nuestras vidas… ¿a qué has venido? Nos repite hoy el Señor.
El Beato que hoy recordamos caldeó su corazón en la oración que persevera y espera. ¡qué hermoso que el Señor Jesús nos invita a vivir esa experiencia de oración confiada…En el Padre Nuestro decimos: hágase tu voluntad. Es una expresión de confianza… que cuesta, pero que Jesús y demás testigos de nuestra historia: Elías, Joseph Marie afirman como verdadero… Hágase tu Voluntad.