CONSAGRACION MONASTICA DE HNA. IMELDA GUADALUPE

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CONSAGRACION MONASTICA DE HNA. IMELDA GUADALUPE

Hoy 25 de Enero 2017 en la Fiesta de la Conversión de San Pablo nuestra Hna. Imelda, hizo sus primeros votos monásticos a las 6:30 de la mañana en la Sala Capitular. La M. INés Abadesa, le dirigió las siguientes palabras:


CONSAGRACION MONÁSTICA DE HNA. IMELDA GUADALUPE MORENO BECERRA

25 DE ENERO DE 2017 EN LA CONVERSION DE SAN PABLO

 

El texto que corresponde leer en la Santa Regla en este día- cada día se lee un trozo- tenemos el principio del capítulo VII sobre al humildad.

“La Divina Escritura , hermanos clama diciéndonos: Todo el que se ensalza será humillado, el que se humilla será ensalzado. Al Decir esto nos declara que toda exaltación, es una especie de soberbia, de la cual indica el Profeta que se guardaba, diciendo: Señor, no se ha ensalzado mi corazón, ni se han ensoberbecido mis ojos; no anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas sobre mí. Pero ved lo que añade en seguida: Si no he sentido humildemente de mí, si se ha ensalzado mi alma, dadle su merecido como al niño que el apartan del pecho de su madre”

Has descubierto que la humildad, lejos de ser una manera de disminuir o dominar a las personas, es un camino hacia la libertad, la plenitud y la sabiduría.

Ciertamente la humildad puede implicar la práctica diaria de auto-donación, pero es también un medio de trascenderse.

San Benito empieza con una sentencia confirmada por la autoridad de la Escritura, lo que significa que la humildad es parte integrante de la enseñanza del Evangelio acerca de cómo vivir como cristiano y como monja. La vida monástica está totalmente ordenada a que nuestro ser sea elevado por Dios. Por eso, para San Benito, la humildad se convierte en la disposición primaria del corazón. Es una postura fundamental ante Dios, una apertura a la acción de Dios, una receptividad. Es para que Dios obre en nosotros. Es una actitud básica de dependencia de Dios. Querer ser salvados por Dios. Muchas veces no deseamos ser ayudadas. Tratamos de arreglárnosla solas.

Toda exaltación con base humana es falsa, es una forma de orgullo y una barrera entre nosotras y Dios.

San Benito al citar el salmo 130. Un salmo de confianza, de fe en Dios, de simplicidad y de paz. La actitud necesaria para entrar en el Reino es la de un niño pequeño. San Bernardo Sermón 2 “Siendo El grande, nos fue dado como un parvulito y así es eficaz ejemplo de la pequeñez que nos es tan necesaria. Hacia este párvulo has de volverte para aprender a ser párvulo. Aprender de mí que soy manso y humilde corazón.

El que se ensalza será humillado. El hombre había tomado voluntariamente el primer lugar, pero había olvidado que no está solo en el mundo. San Benito utiliza una imagen para decir cuál es el estado del hombre que nos es humilde: es como un niño que le apartan del pecho de su madre. El niño tenía todo, todo le pertenecía. Pero cuando la madre lo parta, de un golpe todo le falta.  El que actúa sin tomar en cuenta a los otros, se separa de la fuente de la vida, El que actúa sin tomar en cuenta a los otros, se separa de la fuente de la vida, de los demás. San Benito no se opone a que el monje busque su exaltación, desee lo grande pero no debe hacerlo por si mismo. Dios se encargará de ello.  La grandeza de esta exaltación es tal que solamente puede venir de Espíritu Santo y jamás de nosotros. Entonces lo único importante es dejarse conducir por El para que nuestra exaltación venga solamente de Dios y que El solo sea glorificado.

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